No. No es una recomendación. No os diría que la viérais ni siquiera en una tarde en la que lo más emocionante que pudiérais hacer fuese emparejar calcetines. ¿Es mala? No me atrevería a decirlo. ¿Te divertiste? Sí, en muchos momentos. Es poner el cerebro en piloto automático y dejarse llevar. Bichardos gigantes, hostias como panes y tetas por doquier… ¿Entonces?
Transformers: La venganza de los caídos, es una apología del exceso. Es tan delirante que el protagonista va a una universidad en el que TODAS las tías son unos pibones monstruosos que se tapan con los restos de tela que usan en H&M para hacer minifaldas. Y debajo sus tangas llevan una inscripción de “por favor, viólame”. Le entran hasta a los profesores (totalmente cierto). Ah! bueno, y como alivio cómico la madre del protagonista hasta arriba de marihuana gritando a pleno pulmón que su hijo ha perdido la virginidad.
A partir de ahí, la película es una sucesión de persecuciones, explosiones, cochazos,hostias y humor “pseudonegrata” al más puro estilo Scary Movie. Robots con piercings, dientes de oro, huevos colganderos estilo “Toro de Osborne” y para rematar el delirio: uno de los bichardos se permite el lujo de hacerle el conejito a Megan Fox en la pierna. Si a eso le sumamos, meadas robóticas, y la frase “dispárale ahí, al escroto (robótico, por supuesto), tenemos el perfecto cóctel. Así es Michael Bay, el rey del exceso.
Y os preguntaréis..¿por qué has visto Transformers…? sabías a lo que ibas. Pues por eso mismo. Es como ir al Burger King. Sabes que te vas a meter una ración de basura. Pero de vez en cuando, te lo pide el cuerpo. Ahora bien. No me esperaba una basura tan aberrante. ¿Y se salva algo? Por supuesto. 1 par de peleas cojonudas y…M E G A N F O X. Qué diosa!!
Este es el trailer. Para que os hagais una idea…